Guía completa
Humedad en el aire, humedad en el circuito
El líquido de frenos tiene una propiedad incómoda: absorbe agua. En un clima mediterráneo como el de Tarragona, con humedad relativa media alta y noches húmedas junto al mar, ese proceso no se detiene nunca. A medida que el agua aumenta, el punto de ebullición del líquido baja. En una conducción tranquila no se nota nada, y eso es lo engañoso.
El problema aparece cuando los frenos se calientan de verdad: un descenso largo, una retención en bajada o varias frenadas fuertes seguidas. Si el líquido hierve, se forman burbujas de vapor, que se comprimen. El pedal se va hacia abajo justo cuando más lo necesitas.
Por qué no basta con rellenar
Añadir líquido nuevo sobre el viejo no elimina el agua que ya hay en el circuito, sobre todo la que se acumula en las pinzas, que es donde más se calienta. La única forma de recuperar las propiedades es vaciarlo y purgar todas las ruedas. En coches con ABS y control de estabilidad, algunos fabricantes piden además activar la bomba con el equipo de diagnosis para renovar el líquido que queda dentro del grupo hidráulico.
Si no recuerdas cuándo se cambió, llama al 659 731 615 y lo medimos.