Guía completa
Dos síntomas contrarios, misma familia de avería
Con los sensores de aparcamiento, o PDC, los clientes suelen llegar con uno de dos problemas opuestos: un pitido constante sin que haya ningún obstáculo real cerca, o justo al revés, un sensor que se ha quedado mudo y no avisa aunque el coche esté a punto de tocar algo al aparcar. Ambos casos indican un sensor defectuoso, pero de formas distintas: uno da una lectura errónea de forma continua, el otro deja de dar lectura en absoluto.
Identificar cuál de todos falla
Un paragolpes puede llevar entre cuatro y ocho sensores según el modelo, delante y detrás. Antes de sustituir nada, usamos diagnosis con código específico para identificar cuál de todos es el que está dando el problema real. En coches más sencillos sin ese nivel de detalle en diagnosis, se hace una comprobación manual uno a uno, algo más lenta pero igual de precisa al final.
El conector, un sospechoso habitual
Buena parte de los fallos intermitentes de este sistema no vienen del sensor en sí, sino del cableado que lo conecta al resto del sistema. Los sensores están montados en el paragolpes, una zona expuesta a golpes de aparcamiento, agua de lluvia y vibración constante, y el cableado que discurre por dentro puede acabar con un conector suelto o con el aislante dañado. Revisamos ese punto siempre antes de dar el sensor por definitivamente averiado.
La pintura del sensor, un detalle que se nota si se ignora
En muchas marcas, los sensores de aparcamiento van pintados al mismo tono exacto que el paragolpes, integrados visualmente en la carrocería. Cuando toca sustituir uno, hay que pedirlo con esa referencia de color concreta; instalar uno sin pintar o de un tono distinto queda visible de inmediato y no es la solución que buscamos, aunque funcionalmente el sensor sea correcto.
Codificación: el paso final que muchos se saltan
Tras montar un sensor nuevo, en bastantes sistemas hace falta una codificación con diagnosis para que el módulo de control reconozca correctamente ese sensor y calibre la lectura de distancia en coordinación con el resto. Sin ese paso, algunos coches muestran un aviso de fallo en el sistema o dan lecturas de distancia poco fiables, aunque el sensor físico esté perfectamente instalado y funcione por sí solo.